El ministro alemán del Interior, Horst Seehofer. EFE
El ministro alemán del Interior, Horst Seehofer. EFE

El ministro alemán de Interior y líder de la Unión Socialcristiana (CSU) bávara, Horst Seehofer, ha puesto fin al suspense y presentado el plan maestro sobre migración que ha centrado el debate político de las últimas semanas en este país y generando una grave crisis de gobierno. Y lo ha hecho a su estilo, sembrando suspicacias. Pese a la cola que arrastra ese plan, el ministro ha decidido no hacerse eco del acuerdo alcanzado en el seno de la coalición tras una crisis que amenazó con la ruptura del tripartido que dirige la canciller Angela Merkel.

“Este es el plan del Ministerio del Interior y no de la coalición del Gobierno. Nada de lo que ha sucedido hasta el 4 de julio -el día 5 de llego al acuerdo- y nada de lo que pueda suceder en adelante se incorporará a este documento” dijo Seehofer con la excusa añadida de que “no se puede cambiar el texto permanente”. A final de año se hará un paquete en el que se analizarán los primeros meses de aplicación del plan con los acuerdos de la coalición. Seehofer no cree por tanto que sea “una provocación” presentar un plan anticuado que mantiene en el punto 27 de los 63 que recoge el documento la creación de centros de tránsito a lo largo de la frontera en vez de los “procedimientos de tránsito” que se llevaran a cabo en las instalaciones policiales ya existente. El acuerdo que puso fin a la crisis de Gobierno desatada por Seehofer se produjo el 5 de julio.

Las explicaciones del ministro, fuera de la ortodoxia política, no han gustado a los socios del Partido Socialdemócrata (SPD), contrario a la figura de centros de tránsito por la connotación de lugares cerrados que se le ha dado. A través su experto en Interior, Burkhard Lischka, el SPD considera que no presentar un documento actualizado y además en un punto tan critico, muestra al ministro en su “peor estilo”.

Pese a la expectación que ha rodeado la presentación del Plan Maestro sobre Migración, las dos páginas del documento distribuido hoy a los medios de comunicación no incluye novedades. Los aspectos más importantes se han ido filtrando en estas últimas semanas y además “ninguno de ellos se va a aplicar” a juicio de la copresidenta de la populista Alternativa para Alemania (AfD) Alice Weidel, evocando el eslogan con el que han ido sesgando el terreo de la CSU en Baviera: “Nosotros hacemos lo que la CSU promete”.

Entre las medidas que el líder de la CSU “promete” impulsar como ministro Interior a fin de reducir la presión migratoria en las fronteras y acelerar la resolución de expedientes para evitar bolsas de migrantes, figuran el recorte de todas las medidas que pudieran provocar un efecto llamada. Estas van desde el recorte de las prestaciones sociales hasta la limitación de las posibilidades que ofrece la ley para recurrir la negativa a la concesión del estatuto de asilo o refugio pasando por una mayor agilidad a las expulsiones y mayor control en las fronteras. Seehofer pondrá sobre la mesa algunas de estas opciones en la reunión que mañana tendrá en la ciudad austriaca de Innsbruck con sus colegas de Italia y Austria, en víspera de la reunión que celebrarán allí los ministros de Interior de la UE. El plan maestro de Seehofer contempla un nuevo régimen fronterizo con Austria aún por negociar, respeto al reglamento de Dublin y cierre de la ruta del Mediterráneo.

En los acuerdos que permitieron el pasado mes de abril la reedición de la gran coalición, seis meses después de la celebración de elecciones, se fija el número de entradas en Alemania entre 180.000 y 200.000 al año, pues había consenso de que el país, con 1,5 millones de personas desde la crisis de los refugiados de 2015, no podía absorber más llegadas. Las medidas restrictivas que ya se impusieron la pasada legislatura, unido al cierre de la ruta de los Balcanes han hecho que los datos mantengan ahora en esta horquilla.

Según datos de Seehofer, en el primer semestre del año se han registrado un total de 93.316 solicitudes de asilo, un 16,4 % o 18.300 menos que hace un año, y resolvió en ese mismo período los expedientes de 125.190 peticionarios. El principal país de origen de los 93.316 peticionarios que solicitaron asilo formalmente es Siria (22.520), seguida de Irak (9.015), Afganistán (6.222), Nigeria (6.141), Irán (4.730), Turquía (4.329), Eritrea (3.722), Somalia (3.260), Georgia (2.710) y Rusia (2.605), “La cifra de más de 93.000 solicitudes de asilo en el primer semestre de 2018 demuestra que todavía llegan a Alemania muchas personas que alegan necesitar protección”, declaró Seehofer.

CARMEN VALERO

Fuente: EL MUNDO

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