El rector de la Universidad Rey Juan Carlos se compromete a velar por la ética

Cristina Cifuentes.
  EUROPA PRESS
Cristina Cifuentes.
EUROPA PRESS

Desde el pasado día 21 de marzo, la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) ha sido objeto de numerosas informaciones, muchas de ellas relacionadas con hechos de una gravedad extrema, que repercuten directa y negativamente en el prestigio y la reputación de nuestra institución.

Son muchos los que han aprovechado esta circunstancia en beneficio de sus propios intereses y batallas, y en contra de la propia Universidad, olvidando a menudo que somos un centro educativo y de conocimiento y no una arena política donde dirimir sus diferencias.

Como Universidad y desde nuestras capacidades y recursos, durante las últimas semanas, hemos actuado con eficiencia, rigurosidad y energía para erradicar irregularidades que nunca deberían haber pasado en un centro educativo, y por las que, en nombre de la URJC, pedimos disculpas a la comunidad educativa y a la sociedad, en general.

A partir de ahora, y de hecho ya lo estamos haciendo, vamos a tomar todas aquellas decisiones necesarias no solo para garantizar que las malas praxis detectadas no se vuelvan a producir, sino también para actuar de manera contundente y de la mano de la justicia contra todos aquellos responsables de este desprestigio.

Reconozco que resulta muy doloroso ver cómo unas actuaciones circunscritas en un centro determinado y con unos implicados muy concretos dañan el buen hacer de toda la URJC, cuando esta institución, en su gran mayoría, trabaja diariamente ajena a esa triste realidad y lo hace con la mayor honestidad y profesionalidad posible. Está fuera de duda la honorabilidad de la inmensa mayoría del profesorado, del personal de administración y servicios de los centros de esta Universidad y por supuesto de sus estudiantes.

No vamos a permitir que 46.000 estudiantes y cerca de 3.000 docentes y empleados, además de las 345 titulaciones oficiales, resulten afectados por las malas prácticas de un solo centro y de unas determinadas personas.

Se han cometido errores en estos días, no somos infalibles, pero se han tomado todas las decisiones posibles que estaban en la mano del equipo de Gobierno de la Universidad para poner punto y final a la peor situación vivida en nuestra historia reciente. Y es posible que en el proceso de llegar hasta donde sea necesario, se detecten o se conozcan nuevas irregularidades o incidencias y, ante ello, ya ha quedado suficientemente claro que no vamos a desistir en nuestro empeño de erradicarlas.

Para nosotros, lo sucedido queda encauzado por las soluciones planteadas: Traslado a la fiscalía de todas las irregularidades detectadas, intervención del Instituto afectado por los casos detectados, apertura de expedientes disciplinarios a las personas implicadas e inicio de auditorías contables y académicas en todos los institutos y centros propios de la Universidad.

Aunque los medios de comunicación y una parte importante de la sociedad nos solicita la retirada del título de la alumna Cristina Cifuentes Cuencas, tengo que insistir en que este proceso no puede iniciarse hasta que se pronuncien los órganos judiciales. No tengan ninguna duda de que, de confirmarse el delito de falsedad documental, solicitaremos al Ministerio de Educación su retirada.

La URJC quiere ser y va a ser, desde hoy mismo, referencia en el marco de la ética, la profesionalidad, la transparencia y el buen hacer. Estamos trabajando para ello, a pesar de que todos esos acontecimientos fueron originados con anterioridad al actual equipo de Gobierno, que apenas ha cumplido un año en sus funciones.

Adoptadas las medidas necesarias y establecido el marco de actuación ante irregularidades, iniciamos una nueva etapa donde todos juntos coincidimos en que la URJC va a volver a trabajar en la senda que habíamos marcado antes de lo sucedido: una clara vocación internacional, la captación de talento y una oferta educativa adaptada a las necesidades de la sociedad actual.

Ese va a ser desde hoy nuestro principal objetivo y nuestro día a día.

Quiero manifestar que, a partir de ahora, cualquier nuevo caso de corrupción académica o económica que descubramos en nuestra Institución, no vamos a considerarla como un caso más, sino como un caso menos, que nos acerca a la máxima integridad moral.

Javier Ramos es rector de la Universidad Rey Juan Carlos.

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Javier Ramos López

Fuente: EL PAÍS

Share

Video Destacados

Ad will display in 09 seconds