Estado de la localidad de Sant Llorenç tras las riadas que han
Estado de la localidad de Sant Llorenç tras las riadas que han provocado 12 muertes J. SERRA

La primera medida de prevención parecería obvia: no construir por donde pasa un torrente. Si sucede que la planificación urbanística hace caso omiso a esta regla durante décadas, convendría poner en marcha métodos para mitigar posibles daños. Y si ni siquiera entonces se actúa, un diluvio como el del martes tiene alfombra roja para acabar arrasando con todo.

Los núcleos de Sant Llorenç des Cardassar y de S’Illot se incluyen en dos de los 10 puntos de Mallorca catalogados como Áreas de Riesgo Potencial Significativo por Inundación (ARPSI), al estar afectados por los torrentes de Ses Planes y Ca n’Amer (este último da nombre al cauce por el que discurre el primero). El Plan de Gestión de Riesgos de Inundación de Baleares recomienda, sin éxito, unas actuaciones para minimizar riesgos en los puntos que integran el mapa de peligrosidad, principalmente con la reforestación de las riberas y la mejora del drenaje.

Los expertos coinciden en que pese a que los daños son inevitables en episodios como los de hace dos días, es necesario implementar medidas de protección que llevan años pregonándose e ignorándose a partes iguales. Máxime en zonas que han vivido precedentes casi gemelos, como es el caso.

Pedro Robledo, delegado del Instituto Geológico y Minero de España en Baleares (IGME), explica que la costumbre de obviar medidas preventivas necesarias no es exclusiva de Baleares. “En España, en general, se hace poco trabajo de prevención, tanto con las inundaciones como con las sequía; los torrentes están sucios porque no hay un mantenimiento continuo”.

Para el delegado del IGME, está claro que “hace falta adecuar las infraestructuras: en Japón los edificios están adaptados a los terremotos porque conviven con ellos”. Una solución, sugiere, podría pasar por desplazar las canalizaciones de los torrentes, “igual que se hizo con la Riera en Palma después de muchas inundaciones”.

El Ministerio de Medio Ambiente y el Consorcio de Seguros -adscrito al de Economía- publicaron el año pasado una guía de recomendaciones para paliar los daños en zonas afectadas por las riadas. Entre las medidas propuestas figuran la instalación junto a las viviendas y equipamientos de bombas sumidero para drenar el agua o la de diques y muros estancos para retenerla, así como la construcción de terraplenes en el paisaje. También se aconseja sellar paredes exteriores con recubrimientos impermeables, elevar los umbrales de puertas y ventanas o instalar sistemas de alimentación ininterrumpida del suministro eléctrico.

El hidrogeólogo Alfredo Barón, una de las máximas autoridades en esta materia, propone medidas como simples cunetas junto a las edificaciones vulnerables que drenen el agua y contribuyan a minimizar el impacto de la riada. Medidas imprescindibles si se tiene en cuenta que episodios como el vivido “son previsibles cuando hemos ocupado el espacio fluvial”.

El delegado del Colegio de Geólogos en Baleares, Mateu Oliver, señala que habría que plantear “seriamente” si en estas zonas se debe cambiar el “suelo urbano” y trasladarlo “a una zona con menor riesgo” o tomar medidas más modestas: “Bastaría con eliminar un subterráneo o alzar las plantas”.

ENRIQUE FUERIS

Fuente: EL MUNDO

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Temas: Categorías: España Mundo

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