Piezas pertenecientes al rey danés Harald Bluetooth. AFP
Piezas pertenecientes al rey danés Harald Bluetooth. AFP

Un adolescente de 13 años y un aficionado a la arqueología han descubierto en la isla de Rügen, en la costa alemana del mar Báltico, un tesoro único: cientos de piezas, perlas, broches y anillos pertenecientes al rey vikingo Harald Bluetooth, que reinó en el siglo X. Ambos estaban usando un detector de metales en un campo en la isla de Rügen el pasado enero cuando descubrieron lo que en un principio creyeron que era una pieza de aluminio sin valor, pero resultó ser un objeto de plata. Fue la primera pista del tesoro. Este fin de semana arqueólogos y voluntarios, incluido el chico de 13 años, han excavado la zona y han encontrado más de 600 piezas propiedad del rey danés.

Este monarca, hijo del rey Gorm y la reina Thyre, fue responsable de la unificación de las tribus noruegas, suecas y danesas. Su verdadero nombre es Harald Gormsson, pero es más conocido como Harald Bluetooth. El apodo de este rey danés —diente azul, en español— fue escogido once siglos después de su muerte por la compañía Ericsson como nombre de una nueva tecnología en memoria del rey danés. Gormsson, que reinó aproximadamente desde el año 958 hasta su muerte, en 986, rechazó las creencias vikingas e impulsó la cristianización de Dinamarca.

Entre el material encontrado, además de collares trenzados, perlas, broches, y un martillo de Thor —un amuleto similar a la cabeza del martillo del rey nórdico—,  también había piezas muy antiguas de zonas lejanas. La moneda más antigua es un dirham de Damasco que data del año 714, mientras que la más reciente data de 983.

El tesoro, según señalan los investigadores, pudo ser enterrado a finales de los años ochenta del siglo X. Después de perder una batalla frente a su hijo Svend Tveskæg, el monarca vikingo huyó herido a la isla de Wolin —una isla costera de Polonia en aguas del mar Báltico—, donde murió en 987. Los arqueólogos alemanes señalan que el hallazgo en Rügen puede estar relacionado con esa huida. “Tenemos aquí el raro caso de un descubrimiento que parece corroborar las fuentes históricas”, ha afirmado el arqueólogo Detlef Jantzen.

El hallazgo permite a arqueólogos y voluntarios encontrar 600 piezas de más de 1.000 años de antigüedad pertenecientes a Harald Bluetooth

Agencias

Fuente: EL PAÍS

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