Sólo 5% de las empresas mexicanas aplican y conocen qué es la economía 4.0 y qué ahorros y beneficios aportaría a sus procesos.

Foto: Cortesía Hannover Messe.
Foto: Cortesía Hannover Messe.

La cuarta revolución industrial o economía 4.0 no está rezagada en México, pues su tecnología y aplicaciones aún son emergentes en todo el mundo.

Los expertos tienen nociones de cuáles son las espinas dorsales del cambio 4.0: conectividad e internet, y hay regiones del mundo con más entendimiento que otras sobre cómo desarrollarla y qué importancia tiene para el progreso económico.

Alemania está en el primer grupo, como se pudo ver en la última edición de la feria de industria y manufactura más grande del mundo, la Feria de Hannover. Y su invitado, México, en el grupo de los más desinformados.

Sólo 5% de las empresas mexicanas aplican y conocen qué es la economía 4.0, según datos internos de la Fundación México-Estados Unidos para la Ciencia (Fumec), una organización binacional que promueve intercambios de conocimiento y desarrollo en ciencia y tecnología.

Esto significa que cerca del 95% de las compañías que operan en México desconocen cómo podrían aplicar las realidades virtual y aumentada, la nube, la inteligencia artificial y el big data, entre otros, en sus procesos.

Lo que sucede en México es parecido a lo que sucedía en 2003, un año antes de la fundación de Facebook. En aquel entonces, nadie exigía ni extrañaba una plataforma social que permitiera la interacción pública de los usuarios, porque nunca antes había existido nada similar.

Hoy, las fabricas que están automatizadas desconocen cómo les podría beneficiar incorporar wifi para conectar e intercambiar datos entre sus robots, por ejemplo. Y esto es así por ignorancia.

“Imagina que se rompe una pieza de tu equipo de control numérico. El fabricante alemán te dice que en una semana tienes la pieza, pero esto implica parar la producción durante este tiempo. En la industria 4.0 podrías ir a un centro de impresión 3D para que te la imprimieran con un material que durase el tiempo que necesario hasta que el fabricante te mandase la pieza original. Esto te tardaría entre seis horas y un día”, explica Guillermina Avendaño, coordinadora de Industria 4.0 de la Fumec.

Guillermina Avendaño. (Foto: Anna Portella)

Este caso ejemplifica el ahorro de tiempo, costos y el grado de personalización que va a implantarse en las empresas de la cuarta revolución industrial una vez que avance.

A esto se dedica la Fumec, la cual impulsa un centro de industria que ayude a las empresas de Querétaro a iniciarse en la industria 4.0. Este plan incluye capacitaciones y un cambio en la cultura organizacional.

“Si desde la cabeza de la empresa no se conocen los beneficios de estas tecnologías, como software especializados y tecnologías de modelado y simulación digital, no podemos llegar a mandos medios”, afirma Avendaño en entrevista para Forbes México.

El trabajo de la Fumec se centra tanto en la oferta como en la demanda de tecnología 4.0, es decir, a los que patentan soluciones digitales y a los que las usan, porque es precisamente en el bando del aprovisionamiento dónde más se nota la falta de expertos en el tema.

“Una vez, una empresa sufrió un ciberataque, un hacker secuestró el sistema operativo de su planta. La compañía acudió a una empresa que tenia experticia en ciberseguridad, y para recuperarle el sistema, le pedía 4 millones de pesos”, narra la experta de la Fumec.

Para Avendaño, no existe una brecha tan grande entre el grado de desarrollo de Alemania y de México en cuanto a industria 4.0. Habla, por ejemplo, de las empresas establecidas en Querétaro que desarrollan servicios de mantenimiento inteligente o predictivo.

Estos servicios consisten en instalar unos sensores en las máquinas de las empresas para extraer información sobre su estado, que se envía y se procesa en un software. Esto le permite a los operarios saber en tiempo real cómo está funcionando la máquina.

“El programa te puede mostrar que tu robot está produciendo 25,000 piezas en vez de las 40,000 que le tocan. Esto hoy no se sabe en tiempo real”, señala Avendaño. “Un director de una compañía, con esta información, podría saber si su planta está capacitada para atender a un pedido para entregar una determinada cantidad de piezas”, ejemplifica.

Avendaño es integrante de la Asociación Mexicana de Mujeres Jefas de Empresa (AMMJE), organismo que quiere poner a las mujeres empresarias al timón de la revolución industrial 4.0.

Por esto, del próximo 28 a 31 de octubre celebrará la primera Cumbre Empresarial Américas 2018. El objetivo es crear conciencia de la necesidad de invertir en sentar las bases para acercar la nube, la realidad aumentada y la omnipresencia, entre otros, a las empresas mexicanas. Y, para ello, empoderar a las mexicanas de negocios a que sean ellas las que pongan la primera piedra.

Anna Portella

Fuente: FORBES

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