Si bien se firmó T-MEC, disipando el principal riesgo para la economía nacional, persisten otros riesgos de igual importancia.

Foto: Archivo
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Por Jesús Garza*

El 2018 terminó con mucha incertidumbre, tanto por el entorno externo como por el doméstico. Si bien se firmó el tratado de comercio trilateral entre Estados Unidos, Canadá y México (T-MEC), disipando el principal riesgo para la economía nacional, persisten otros riesgos de igual importancia.

Riesgos externos

  • La disputa comercial entre China y los Estados Unidos. La guerra comercial está generando una aversión al riesgo global, impactando en las monedas emergentes y propiciando una desaceleración económica mundial, de la cual México no está exento.
  • La tendencia alcista de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal en los Estados Unidos. Recientemente se anunció que es probable que dicho ciclo continúe en 2019 con dos aumentos adicionales, lo cual no es nada alentador en un entorno de desaceleración. A raíz de estos dos riesgos externos, las bolsas accionarias mundiales han experimentado importantes caídas en los últimos meses, no vistas en más de una década. De hecho, dos tercios de los economistas del sector privado de los Estados Unidos sugieren que ese país podría entrar en una recesión económica en un par de años.
  • Un tercer riesgo externo para considerar es el precio de la mezcla mexicana de petróleo, que ya rompió la barrera de los 50 dólares por barril. Recordemos que el presupuesto de la Federación para el 2019 se elaboró considerando un precio de la mezcla de 55 dólares por barril. Si bien la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha decidido recortar en 1.2 millones de barriles diarios la producción de crudo, las expectativas de un menor crecimiento económico global están desplazando la demanda global de crudo a la baja, y, por ende, reduciendo sus precios. Esto es relevante para la economía nacional, ya que cerca del 20 % de los ingresos del gobierno federal proviene de Pemex.

Riesgos internos

Por el lado doméstico, se observan varios riesgos derivados de las políticas económicas propuestas por la nueva administración.

  • El alza en los salarios mínimos propuesta para este año es probable que genere presiones inflacionarias. Lo anterior ya está repercutiendo en las expectativas de inflación para el corto y mediano plazo, y ya ha hecho actuar al Banco de México subiendo la tasa de interés objetivo en 25 puntos base en diciembre 2018, llevándola a 8.25 %. Por el lado positivo, dichos aumentos en los salarios mínimos, en las pensiones de los adultos mayores y otros apoyos sociales influirán en el consumo privado, impactando positivamente en la actividad económica a corto plazo.
  • El segundo riesgo está relacionado con el presupuesto federal para 2019, donde se ha enfatizado en un equilibrio fiscal con un superávit primario de 1 % del PIB y sin aumentos en la deuda. Parece que esta propuesta no se cumplirá. Primero, porque el presupuesto asume un incremento real de la recaudación fiscal sin aumentos de impuestos o de la base de contribuyentes, y también porque estamos ante un escenario de menor crecimiento económico. De hecho, los principales bancos privados y organismos internacionales han reducido sus perspectivas de crecimiento para el país en 2019. Es muy probable que la economía crezca menos de 2 %. En mi opinión, el crecimiento será de alrededor de 1.5 % solamente.
  • El tercer riesgo doméstico está relacionado con la incertidumbre adicional que pudiesen generar algunas decisiones de la nueva administración. La incertidumbre asociada con la cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAIM) podría acrecentarse con nuevas medidas en contra de la economía de mercado.

Me preocupan en lo particular las medidas que puedan revertir la reforma energética. Gran parte de la inversión extranjera directa (IED) proviene del sector energético. Además, el mensaje hacia la inversión extranjera en caso de suprimir la reforma sería muy adverso, no solo para ese sector sino para la economía en general. El gobierno entrante ya dio sus primeras señales al respecto al suspender las subastas petroleras y reducir el presupuesto en más del 30 % a la Comisión Reguladora de Energía (CRE), así como a la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH). Por otro lado, al controlar (subsidiar) de nuevo los precios de las gasolinas se estaría dando marcha atrás a la intención de generar mayor competencia en el sector con la introducción de gasolineras privadas. Una mayor competencia económica siempre propicia menores precios al consumidor final. No hemos observado este beneficio hasta el momento por la falta de infraestructura. Existen más gasolineras en Texas que en todo el país.

Bajo crecimiento e inflación

En resumen, en 2019 podríamos esperar un menor crecimiento económico y una inflación elevada. El crecimiento decepcionará por la desaceleración global de la economía, principalmente la relacionada con los Estados Unidos, y por las altas tasas de interés que imperan en la economía nacional. De hecho, es probable que Banxico continúe subiendo tasas para mitigar las nuevas presiones inflacionarias. Al elevar las tasas de interés se inhibe la inversión y se encarece el crédito, lo cual contrae a la demanda agregada, es decir, a la economía real.

Por otro lado, se espera que la inflación sea elevada como resultado de los aumentos salariales anunciados y la persistente desvalorización del tipo de cambio. Espero una inflación de alrededor de 4 % hacia finales del año, aunque con muchos riesgos al alza. En respuesta a lo anterior, es probable que Banxico suba la tasa de interés en dos ocasiones, llevándola a niveles cercanos al 9 %.

¿Qué esperamos del tipo de cambio? Como consecuencia de los riesgos anteriormente mencionados es probable que el tipo de cambio se mantenga en niveles superiores a los 20 pesos por dólar. Creo que el anuncio de la cancelación del NAIM tendrá efectos duraderos y cualquier noticia adversa adicional generará presiones para el tipo de cambio.

Finalmente, será importante analizar la evolución de las finanzas públicas. No solo creo que no se cumplirá el equilibrio fiscal propuesto, sino que es probable que se incremente la deuda pública. Lo anterior por un menor precio del crudo del anticipado, aunado a una economía que tendrá un menor desempeño al estimado en el paquete económico.

*Profesor de Economía y Finanzas de EGADE Business School en Monterrey.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

Invitado Forbes

Fuente: FORBES

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Temas: Categorías: Negocios Titulares

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