La aliada de Macri se reunió con Marcos Peña y Mario Quintana. Hablaron de servicios, Monzó y el dólar. 

Elisa Carrió al dejar la Casa Rosda el jueves. (Pedro Lázaro Fernández)
Elisa Carrió al dejar la Casa Rosda el jueves. (Pedro Lázaro Fernández)

Como había anunciado el jueves durante su inesperada visita a la Casa Rosada, Elisa Carrió pasó este viernes por la residencia presidencial de Olivos para reunirse con Marcos Peña.

En un clima distendido -con el dólar y la ansiedad política en baja- entre bifes y milanesas, la socia fundadora de Cambiemos almorzó durante más de una hora y media con el Jefe de Gabinete, el vicejefe Mario Quintana y con su preferido, el secretario de Fortalecimiento Institucional Fernando Sánchez; llave de su nueva relación de confianza con Peña. Al igual que 24 horas antes, tampoco se entrevistó con el presidente Mauricio Macri, que por esas horas había abandonado la Quinta.

Los almuerzos -con los mismos comensales- se repiten cada 45 días y ningún otro ministro o funcionario pudo sumarse aún a ese círculo de confianza. El dólar fue el tema central de una charla sobre la que ninguno de los presentes quiso dar demasiados detalles. Carrió, otra vez, volvió a manifestar que su principal preocupación, más que la suba de la moneda estadounidense, es la inflación.

Quintana y Peña explicaron a la jefa de la Coalición Cívica las decisiones del ministerio de Hacienda y del Banco Central para frenar la volatilidad del dólar. Carrió se mostró conforme e insistió en el mismo concepto que trajo de su visita a los Estados Unidos y que ya había repetido el jueves ante los periodistas acreditados en Casa de Gobierno. “Allá lo que les importa no es el dólar, sino si podemos seguir adelante con este proceso político”, confió uno de los testigos.

Guardia en explanada de la Casa Rosada. Elisa Carrió saliendo

Carrió, al dejar la Rosada, el jueves. (Pedro Lázaro Fernández)

Carrió, como Peña y Quintana -hoy sus mejores interlocutores en el Ejecutivo- apuesta a la espalda del Banco Central para intervenir en el mercado cuando lo crea conveniente. “Las reservas están para poder enfrentar estos momentos”, dijo otro de los presentes.

La diputada por la Ciudad, luego de sus planteos públicos por las tarifas, está convencida del camino elegido por Presidente y el ministro de Energía. “Estamos llegando a la normalización de la tarifa plena, acortando la brecha con la región. Hay que racionalizar el uso. Y estos aumentos son contundentes, pero racionales”; señaló la jefa de la CC, que está muy conforme con la amplitud de la tarifa social, que hoy llega a 11 millones de beneficiarios, según las fuentes oficiales.

No pueden hablar quienes se robaron el pais y vaciaron el Banco Central de manera fraudulenta.

— Elisa Lilita Carrió (@elisacarrio) May 3, 2018

Nadie le trasladó a Carrió las quejas que en la Casa Rosada tenían por hacer en público sus planteos contra el aumentos. La socia fundadora de Cambiemos cree que en el oficialismo hay un consenso más amigable que en épocas pasadas y que hay lugar para los disensos. Eso sí, entiende los mensajes simbólicos como el del jueves, cuando se tomó una foto con el ministro de Energía Juan José Aranguren, a quien había cuestionado e incluso denunciado a tres de sus más importantes funcionarios.

Hoy también me reuní con el Ministro de Energía y Minería Juan Jose Aranguren. Todo bien. pic.twitter.com/FgicxVHspM

— Elisa Lilita Carrió (@elisacarrio) May 3, 2018

La ofensiva opositora en el Congreso no estuvo fuera del menú de la conversación. Allí también hubo coincidencia, aunque en el Ejecutivo primero se había barajado avanzar con rapidez hacia el veto, para no embarrarse en la discusión opositora. Carrió se convenció de que es necesario dar la batalla discursiva y presentar los argumentos a la ciudadanía.

Mientras tanto, el Ejecutivo negocia con los gobernadores y le prende una vela a su influencia en el Senado, tal como sucedió con Ganancias. También, destacaron que la oposición acusó el recibo de ser tildado como “irresponsable” y que por esa razón ahora decidió darle lugar a la ley de mercados de capitales, que el Gobierno considera de vital importancia.

En cualquier caso, a la diputada no la asusta el veto, una herramienta que no considera un capricho, aunque prefiere agotar primero la instancia parlamentaria.

En la reunión a agenda abierta, por momentos la discusión fue dispersa y se pasó de un balance de la gira de Carrió por Estados Unidos -donde se entrevistó con referentes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con el embajador argentino Fernando Oris de Roa y con inversores- a un repaso de la actualidad política de cada provincia. Carrió preguntó por la mediatizada salida de Emilio Monzó de Diputados y -dicen- se quedó más tranquila, porque no habrá grandes cambios en lo inmediato.

Afuera quedaron los temas más espinosos que empuja la líder de la CC, como la relación con la Corte Suprema y su titular, Ricardo Lorenzetti, ni su embestida contra el ministro de Justicia Germán Garavano, con quien Sánchez debe sentarse en reuniones periódicas. Sí se cruzó, a la salida, con la ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley y con el de Finanzas, Luis Caputo. “Hay que desdramatizar”, insistió Carrió sobre la semana más caliente del Gobierno.

De regreso en la Casa Rosada, Sánchez hizo un balance del almuerzo de Carrió en Olivos. “Se habló de tarifas, de economía, de las medidas de Hacienda y del Banco Central. Lilita estaba muy tranquila”, resumió.

Guido Carelli Lynch

Fuente: CLARIN

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