Crédito: Mauro V. Rizzi

Estela Alfaro: “Es culpa de la Armada que los mandó en un submarino todo roto”

No le importa que medio año se haya ido ya sin un solo dato alentador.

Estela Alfaro, madre del cabo principal Cristian David Ibañez, mantiene desde el primer día de la desaparición del submarino ARA San Juan su pedido de “búsqueda y rescate”.

“Tengo esperanzas de que pueda estar en algún lado”, sostuvo en diálogo con LA NACION la mujer que viajó desde la localidad de Orán, Salta, para instalarse en Mar del Plata a la espera de novedades de su hijo.

La ilusión está depositada ahora en la búsqueda con una empresa civil y tecnología subacuática moderna.

“Seguro lo va a encontrar”, confía Alfaro. Todavía no entiende cómo, con tantas naves que participaron del rastrillaje en mar abierto en estos meses, no se sabe nada. “Vinieron de todos lados y no hay nada, esperamos que sea pronto”, afirma aún con expectativas.

Lo recuerda estudioso. La madre cuenta que Cristian David dejó el trabajo en una panadería para ingresar en la fuerza y “hacerse una vida mejor”.

Con otro hijo policía, Alfaro no duda en señalar a quienes cree que son los responsables de la desaparición. “Es culpa de la Armada que los mandó en un submarino todo roto, ellos tienen la culpa por todos los chicos”, insiste.

Fuente: LA NACION – Crédito: Mauro V. Rizzi

Marcela Moyano: “Es muy difícil la mochila tan cargada de dolor e incertidumbre”

A pura fortaleza ofició como vocera frecuente del grupo de familiares que, cada día, visita la Base Naval Mar del Plata y que se va, como siempre, con manos vacías.

Cada parte oficial es otro golpe para ellos. “No sabemos en qué momento se pasó el tiempo”, asegura Marcela Moyano, esposa del suboficial 1° Hernán Rodríguez, jefe de máquinas del ARA San Juan. Asegura que su vida sigue pausada desde que desapareció el submarino y que el dolor es cada vez mayor.

“Pensé que los iban a encontrar antes”, reconoce Moyano en diálogo con LA NACION. Para ella y el resto de los familiares todo es un tiempo de espera que se hace interminable. “Las noches son terribles y los fines de semana, que era cuando compartíamos actividades”, describe lo que define como “una pesadilla”. Cuesta afrontarlas. La contención se busca puertas adentro de la familia y con sus pares de los otros 43 tripulantes del navío.

La esposa de Rodríguez dice que estar unidos les permite “seguir hacia la verdad”, pero con una mochila a cuestas “cargada de dolor e incertidumbre”.

No acepta la palabra duelo sin pruebas. “Quiero que lo busquen, lo encuentren y saber qué pasó”, reclama. Porque, insiste, no se puede quedar con la palabra “desaparición”.

Fuente: LA NACION – Crédito: Mauro V. Rizzi

Daniel Esteban y Margarita Polo: “Este gobierno nos mintió desde un principio y estamos dolidos”

Caminan juntos, abrazados. Los une además la última foto que en Ushuaia se tomó su hijo, Daniel Alejandro Polo, y que estamparon en una bandera argentina. “Te amamos y te esperamos”, le dicen allí.

Daniel Esteban y Margarita Polo llevan en Mar del Plata seis meses que saben a agonía. “Vemos que se dilata todo, este gobierno todo lo tira para atrás”, afirman sobre las respuestas que recibieron desde la desaparición del submarino y que, según ellos, se pueden resumir en “burocracia, protocolo, mentira tras mentira”.

El padre del suboficial se reconoce desilusionado, con esperanzas que se pierden y un recorrido que no creen que llegue a buen puerto.

Esteban insiste en que ambos están cansados de esperar y que ya no tienen fuerzas para luchar. Y apuntan responsabilidades contra un gobierno que -entiende- les mintió desde un principio. “Estamos muy dolidos”, asegura.

Margarita, por su parte, lo confirma con lágrimas. “Es dolor, impotencia, el no saber nada de él, esperando y que nunca llegue”, dice. Su esposo, en tanto, se resigna si es que a su hijo “Dios lo quiso llevar a su lado”. Sin embargo, el padre pide “todo el peso de la ley” si lo ocurrido fue “obra de estos sinvergüenzas jefes que tenía”.

Fuente: LA NACION – Crédito: Mauro V. Rizzi

María Victoria Morales: “Yo quiero elegir la tumba, no que me digan que será el mar”

Esperanza, ilusión, incertidumbre. Algún indicio de mejores expectativas y otra vez la luz de optimismo que se apaga. María Victoria Morales resume el recorrido desde aquel 15 de noviembre hasta hoy, con un presente oscuro. Hace más de seis meses que vino desde Tucumán y aquí sigue, instalada en Mar del Plata, decidida a encontrar la verdad sobre lo que pudo haber ocurrido con el submarino ARA San Juan.

Su pedido es claro: quiere que la búsqueda del submarino siga para saber qué pasó con su hijo, el suboficial Luis Esteban García. “Que a mi hijo me lo traigan de la manera que sea, eso exijo”, dice en diálogo con LA NACION y explica: “Quiero elegir la tumba de mi hijo, no que me digan que su tumba será el mar”.

Morales cuestiona con dureza las demoras que hubo en todo el operativo dispuesto por el Gobierno durante estos seis meses y ahora con la contratación de una empresa privada que todavía no se concretó.

“Queremos llegar a la verdad, creo que lo merecemos”, insiste la mujer.

Conmueve cuando cuenta a LA NACION que uno de sus dos nietos, de apenas 4 años, pide aprender a nadar porque quiere ir al mar a buscar y ubicar a su papá. Y hasta imagina que él lo va a recibir con un “oh, hijo, vos me encontraste”.

Fuente: LA NACION – Crédito: Mauro V. Rizzi

Francisca Soria: “Yo lo sigo esperando, no puedo explicar el dolor que tengo”

Francisca Soria tiene otros ocho hijos a los que dejó hace casi seis meses, cuando salió de San Andrés, un pequeño pueblo de Santiago del Estero, preocupada, pero con la ilusión de reencontrarse con David Melián, a quien crió y vio crecer siempre enamorado del mar y la Armada.

“Yo lo sigo esperando, no puedo explicar el dolor que tengo, no tiene comparación con nada del mundo lo que siento”, explica su madre.

Sus lágrimas le corren por las mejillas y caen sobre la playa desde la que cada día mira el horizonte, expectante de un regreso que se demora. Y que por momentos la resigna. Es entonces cuando pide que Dios cuide a su hijo, “que lo puedan encontrar y saber qué pasó”.

Al igual que familiares de los demás tripulantes del submarino, Soria exige que la búsqueda siga “hasta las últimas consecuencias”, pese a que actualmente el rastreo solo está a cargo de una corbeta de la Armada, lejos de los amplios operativos con ayuda internacional.

Ella describe a su hijo como un “patriota”, con un enorme sacrificio para hacer esta carrera naval desde una familia humilde.

La caricia para Francisca llegará de sus propios vecinos: les dio la venia para que, a partir del próximo 25, la Escuela 1035 de su San Andrés del Sur se llame Suboficial David Melián.

Fuente: LA NACION – Crédito: Mauro V. Rizzi

Andrea Mereles: “No habrá duelo hasta que lo encuentren y me digan que mi marido está ahí”

“Pensé que iba a durar unos días, pero estamos a mitad de año y nada”, lamenta Andrea Mereles sobre estos seis meses que pasaron desde que la Armada avisó que había un “problema de comunicación” con el submarino ARA San Juan.

Allí estaba su esposo, el suboficial Gabriel Alfaro Rodríguez, que se desempeñaba como jefe de cocina.

Pasaron semanas, meses y la situación no ha variado. “Es angustiante todo esto. Duele saber que no los encontraron”, explica luego de otra visita diaria a la Base Naval Mar del Plata, donde ya pocas novedades esperan los familiares que hacen guardias allí.

Andrea está disconforme con el gobierno de Mauricio Macri por la demora que hubo en la toma de medidas tras la desaparición. “En diciembre se ofrecieron contratos y la Armada lo encajonó”, acusa sobre el servicio civil de búsqueda subacuática. Ahora se sorprende porque hay casi una decena de empresas en la licitación.

Al cumplirse seis meses de la desaparición de los tripulantes, desde lo legal se pueden hacer gestiones como si hubiesen fallecido. Mereles avisa que para ella “no habrá duelo hasta que encuentren el submarino” y que “saquen lo que hay adentro, para comprobar que mi marido está ahí”.

Darío Palavecino

Fuente: LA NACIÓN

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