Centro de recuperación postparto en un hospital de Nueva York Seth Wenig AP
Centro de recuperación postparto en un hospital de Nueva York Seth Wenig AP

El reto demográfico al que se enfrenta Estados Unidos crece. Los nacimientos cayeron el pasado año un 2%, hasta 3,85 millones. Es el ritmo más bajo que se registra desde 1987. La tasa de fertilidad entre las mujeres de entre 15 y 44 años de edad cae a 60,2 por cada mil y marca un nuevo mínimo histórico. Los expertos atribuyen esta tendencia al efecto que se sigue arrastrando de la recesión.

Los datos son del Centro de Control y Prevención de Enfermedades. Si el índice de natalidad se hubiera mantenido en los niveles previos a la crisis, hoy habría 4,8 millones más de nacimientos. El detalle muestra donde está el problema. El índice de fertilidad bajó cerca de un 2% en el grupo de mujeres en los 30-35 años, que son las que tiraban al alza de los nacimientos durante los últimos años.

Subieron, sin embargo, entre las mujeres mayores de 40 años. Un 2%, de acuerdo con las estadísticas. Sería suficiente para compensar, pero lo que preocupa es la tendencia, que va en sentido opuesto al que esperaban los expertos, que advierten de que esta evolución agravará aún más los problemas derivados del envejecimiento de la población por la ola de jubilaciones entre la generación del baby-boom.

Al factor económico se le podría sumar el migratorio, aunque no es tan evidente aún. Los nacimientos entre las mujeres hispanas cayeron un 2% entre 2016 y 2017, a un total de 897.500 niños y niñas. Es decir, representan una cuarta parte de todos los nacimientos en EE UU. Pese a esta disminución, el índice de natalidad subió medio punto en un año, a 25,1 millones por cada 1.000 mujeres.

Es el tercer año consecutivo que disminuyen los nacimientos en EE UU, tras repuntar en 2014, y la caída anual en el índice de fertilidad es el mayor desde 2010, cuando se registró el nivel más alto de paro tras la crisis. Cuatro de cada diez nuevas madres son solteras. Muchas jóvenes no tienen niños porque se dedican a avanzar en sus carreras, deben lidiar con problemas financieros por la deuda estudiantil o tienen empleos con la debida cobertura sanitaria.

Ese podría explicar que en el grupo más joven (15-19 años) la caída de los nacimientos fuera del 7% en un año. Son un 55% más bajos que en 2017 y un 70% por debajo del máximo en 1991. Aunque representa una tercera parte de la disminución, socialmente la tendencia es positiva porque en este caso porque los niños nacidos en la adolescencia están más a riesgo de tener problemas educativos y de comportamiento.

Sandro Pozzi

Fuente: EL PAÍS

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