El 'premier' etíope, Abiy Ahmed , (izquierda) y el presidente de Eritrea, Isa
El ‘premier’ etíope, Abiy Ahmed , (izquierda) y el presidente de Eritrea, Isaias Afwerki. EFE

Eritrea y Etiopía han firmado este lunes una declaración “de paz y de amistad” conjunta en la capital eritrea, Asmara, en la que se afirma que “el estado de guerra que existía entre los dos países ha acabado”, ha informado el Gobierno eritreo.

“El acuerdo, que se apoya en cinco pilares, ha sido firmado esta mañana en el Parlamento por el presidente (eritreo) Isaias Afwerki y el primer ministro (etíope) Abiy Ahmed”, ha explicado el ministro de Información de Eritrea, Yemane G. Meskel, en su cuenta de Twitter.

Isaias y Abiy acordaron que “se ha abierto una puerta a una nueva era de paz y amistad” y que “ambos países trabajarán para promover una cooperación cercana en las áreas política, económica, social, cultural y de seguridad”, según el ministro eritreo.

Además, se implementarán las decisiones fronterizas, el punto que acabó con las relaciones diplomáticas firmadas en 2000 en el Acuerdo de Argel, cuando Etiopía se negó a ceder a Eritrea la ciudad de Badme.

Los dos líderes celebraron ayer en Asmara la primera reunión en 20 años que concluyó en un acuerdo para restablecer las relaciones entre ambos países, que abrirán sendas embajadas en sus capitales.

Tras una cena oficial, los dos líderes abrieron un nuevo capítulo de diplomacia que incluye la reapertura de las líneas aéreas entre los dos países y el desarrollo conjunto de los puertos eritreos, una de las prioridades para Abiy desde que llegó al poder, ya que planea reactivar su Armada, y ya había negociado con otros países de la región como Somalia o Yibuti para ello.

Líderes africanos, como el presidente keniano, Uhuru Kenyatta, y el ruandés, Paul Kagame, han felicitado a los dos mandatarios por tomar el camino del diálogo.

Y el bloque de países que conforma la Autoridad Intergubernamental de Desarrollo (IGAD) ha elogiado “la normalización de relaciones” que “indudablemente beneficiará a los pueblos de ambos países”.

Eritrea se independizó de Etiopía en 1993, pero las disputas fronterizas llevaron a los dos países a una guerra entre 1998 y 2000 que causó decenas de miles de muertos de ambas partes.

El Acuerdo de Argel, firmado en 2000 para acordar las líneas fronterizas, estipula que las dos partes acepten la decisión de la Comisión de Frontera de Eritrea y Etiopía como “final y vinculante”.

Sin embargo, cuando esta comisión decidió conceder a Eritrea Badme, epicentro de la guerra, Etiopía se retractó de su compromiso y el entonces primer ministro etíope, Meles Zenawi, señaló que sólo aceptaría ese dictamen “en principio”. Desde entonces y hasta la llegada de Abiy al cargo en abril pasado, las relaciones entre estos dos países del África oriental no habían avanzado.

El Acuerdo de Argel es impopular en Etiopía, donde muchos ciudadanos se creen traicionados por el Gobierno después de que su país ganara la guerra con Eritrea, en la que el propio Abiy combatió como miembro de la unidad de radiocomunicación del Ejército.

Fuente: EL MUNDO

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