Foto de archivo

En los últimos tres años, seis de cada 10 médicos generalistas se han marchado del país. Durante ese período, también se fueron 8,143 especialistas, y la tendencia ha incrementado levemente el último año.

Puerto Rico carece de ciertas especialidades médicas, como la inmunopatología, neuropatología y radiología nuclear, lo que provoca que pacientes tengan que trasladarse fuera del país en busca de servicios médicos altamente especializados.

En otras ramas de la medicina también es evidente esta escasez, lo que significa citas tardías y dificultades de acceso para el paciente.

“Una cita con un geneticista puede tardar hasta dos años”, reconoció el doctor Víctor Ramos, presidente del Colegio de Médicos Cirujanos.

Datos provistos por ese organismo advierten que, en la actualidad, Puerto Rico solo cuenta con un galeno especializado en medicina deportiva, cuatro cirujanos de colon y recto, dos dermopatólogos, dos cirujanos de cabeza y cuello, tres cirujanos de trauma, tres endocrinólogos pediátricos, tres nefrólogos pediátricos y dos radiólogos pediátricos.

Con una de las prevalencias más altas de cáncer y diabetes, resulta significativa la poca cantidad de médicos disponibles para atender esos pacientes en la isla.

Puerto Rico solo cuenta con 21 oncólogos, 27 hematólogos, ocho hematólogos oncólogos pediátricos y 33 endocrinólogos.

Además, a pesar del aumento en la población de adultos mayores, solo hay 10 geriatras.

Cifras de los médicos colegiados en Puerto Rico también apuntan a que la mayoría se encuentran en las regiones de San Juan y Bayamón, mientras que los distritos médicos de Aguadilla y Humacao son los que menos galenos tienen.

“Las únicas dos especialidades que cumplen con parámetros numéricos (para servir adecuadamente a la población) son los oftalmólogos y siquiatras. En todas las demás (ramas de la medicina), incluyendo los médicos generalistas, hay déficit”, destacó Ramos.

Dilemas con planes médicos por pagos tardíos o denegados y dificultades en lograr aprobaciones para procedimientos a pacientes aparentan ser las razones principales por la que muchos médicos optan por mudar sus prácticas fuera del país, según expertos consultados.

La diferencia en salarios por la falta de paridad en los programas federales Medicare y Medicaid también fueron señalados como abono al problema, entre otros factores ligados a la crisis económica del país.

Anticipan una crisis mayor

En Puerto Rico, hay 9,546 médicos colegiados. La colegiación es un requisito compulsorio local para practicar la medicina.

La cantidad de médicos que ejerce la profesión en la isla, sin embargo, es menor, ya que en las cifras del Colegio de Médicos aparecen galenos que desean continuar colegiados a pesar de estar retirados.

Otros, mientras tanto, tienen una práctica limitada, por ejemplo, al no aceptar pacientes nuevos, no realizar procedimientos invasivos, no hospitalizar o al abrir su oficina médica únicamente uno o dos días a la semana.

Estudios del Colegio y otras organizaciones médicas advierten, además, que la edad media de la clase médica en el país es de unos 60 años, por lo cual anticipan que esto creará una crisis mayor en los servicios de salud en varios años, ya que no se perfila un relevo generacional de médicos jóvenes que sustituyan en igual proporción a los que se retiran.

Ello debido a que la fuga de médicos avanza sin control, especialmente porque los recién graduados se van al exterior a completar sus especialidades médicas y optan por establecerse principalmente en Estados Unidos por tener allí mejores salarios y condiciones de trabajo.

Deudas por pagar

Durante los pasados seis años, 17 de los 24 residentes de ortopedia que se han graduado de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR) se han establecido fuera del país luego de completar sus subespecialidades, indicó el doctor Humberto Guzmán, ortopeda y facultativo de la institución.

“Se estima que tres de cada cuatro residentes graduados de Medicina se quedan en Estados Unidos después de terminar sus especialidades y ‘fellowships’ (becas de investigación)”, dijo Guzmán.

Según el ortopeda, uno de los dilemas principales que enfrentan los médicos ocurre al inicio de su práctica, cuando tratan de ser contratados por los planes médicos y se les dificulta el proceso.

“Tardan seis, siete y ocho meses sin poder trabajar por no tener número de proveedor, cuando en Estados Unidos los contratan y rápido empiezan a trabajar”, señaló Guzmán, quien advirtió que hay médicos a quienes les urge trabajar, pues acumulan deudas de hasta $250,000 en préstamos estudiantiles que les son cobradas tan pronto se gradúan.

A juicio de Guzmán, la falta de control y fiscalización sobre las aseguradoras es el factor principal detrás de la fuga de médicos.

“No vemos control del gobierno a las aseguradoras. ASES (Administración de Seguros de Salud) les da demasiada gabela”, dijo al urgir por mayor fiscalización.

Mencionó, por ejemplo, la cantidad de operaciones y equipos ortopédicos que son denegados por personal administrativo en los planes de salud que, en muchas ocasiones, no tienen conocimientos médicos.

“Hemos tenido que cancelar casos, con el paciente ya cambiado en la sala de operaciones, porque el plan médico no le aprueba el implante”, lamentó, por su parte, el doctor Andrés Muñiz, jefe de la residencia de ortopedia del RCM.

Buscan una solución

Para Ramos, el gobierno se ha quedado corto en los intentos por atender la fuga de médicos con acciones como la Ley 14 de Incentivos para la Retención y Retorno de Profesionales Médicos.

“Esosolo le aplica a 3,500 de los 9,000 médicos que hay en el país porque no incluye ni a los generalistas ni a los internistas de ocho regiones, además de los pediatras de San Juan, como yo”, advirtió.

El pediatra mencionó como una alternativa pagar los préstamos estudiantiles a universitarios que se comprometan a quedarse en Puerto Rico por una cantidad determinada de años después de haberse graduado.

Advirtió que “no hay que inventar la rueda”, pues 14 estados han actuado para retener a sus médicos.

Entre esas iniciativas, mencionó la creación de leyes que prohíban que las aseguradoras cancelen a los proveedores contratos sin mediar alguna causa, que prohíban que los planes médicos tengan redes cerradas de proveedores que impidan contrataciones nuevas y que se les pague con un itinerario adecuado.

Atados por el compromiso

Para el doctor Ángel Rodríguez, cirujano oncólogo de adultos que hizo su especialidad en Filadelfia y subespecialidad en Canadá, a pesar de que los ingresos de un médico en Estados Unidos son el doble que en la isla, otros factores provocan que hayan médicos, como él, que opten por quedarse.

“Además de que hay una necesidad de mi especialidad, mi familia está aquí, y estudié en la UPR. Siento el compromiso de quedarme”, comentó, aunque reconoció que igualmente tardó meses en ser contratado por los planes y certificado por la Junta de Licenciamiento y Disciplina Médica.

“Mi familia está aquí. Me fui a hacer la subespecialidad, pero sabía que iba a regresar a servir a mi país”, comentó, por su parte, la doctora Sanet Torres, quien dijo ser una de las seis infectólogas pediátricas que hay en la isla, por lo cual trabaja en cuatro hospitales y participa en clínicas de infectología en varios pueblos.

Guzmán y Muñiz, así como el doctor Pablo Marrero, residente de ortopedia, coincidieron en que disfrutan de poder servir a la población puertorriqueña.

“Sé que quiero volver, aunque va a ser cuesta arriba. No entiendo por qué tanta valla en un sitio con tanta necesidad médica, y donde hay tanta traba para los pacientes”, sostuvo Muñiz, quien este año hará su subespecialidad en la Universidad de Harvard, en Massachusetts.

Marrero igualmente partirá pronto a la ciudad de Orlando, en Florida, para completar su subespecialidad, y también ansía regresar.

“Cuando decidí ser médico, decidí serlo aquí, no en Estados Unidos. Mi familia está aquí, y me encanta la gente puertorriqueña. Es un sentido de pertenencia y compromiso, pero es lamentable que uno no sienta el respaldo del gobierno. Te piden que regreses, pero no hacen nada para tenderte la mano”, opinó.

“Al final, el paciente es el que se afecta porque no tiene acceso (adecuado a servicios de salud). Conseguir una cita para ciertas especialidades pediátricas puede tardar hasta más de un año. Necesitamos más pediatras y subespecialistas pediátricos”, puntualizó, por su parte, Guzmán.

Fuente: EL NUEVO DÍA

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