(Foto: Bloomberg)
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Si bien el crecimiento de la economía mundial se acelera en el 2018, las condiciones financieras se están volviendo más restrictivas. Las tasas de interés internacionales tienen presión al alza y el dólar se fortalece contra el resto de monedas (tanto de países avanzados como emergentes). En este escenario, los bancos centrales de América Latina están reaccionando de maneras distintas.

El Banco Central de Brasil (BCB) viene de un profundo ciclo de flexibilización que llevó la tasa de interés Selic al mínimo histórico (6,5%, desde 14,25% en el 2015), lo cual ayudó a que la economía saliera de recesión en el 2017. Sin embargo, este menor diferencial de tasa contra EE.UU. también dejó a la moneda brasileña más expuesta al endurecimiento de las condiciones financieras internacionales. De hecho, el real se ha depreciado 12% en lo que va del año, lo cual es un riesgo al alza para la inflación.

La respuesta del Banco Central de Brasil se ha dado a través de intervenciones cambiarias (FX swaps) y no creemos que se anime a subir la tasa, debido a que la inflación se mantiene baja y todavía existe mucha capacidad ociosa en la economía.

La respuesta ha sido diferente en Argentina, donde los déficits gemelos (fiscal y cuenta corriente) abultados y el bajo nivel de reservas internacionales (5% del PBI) han hecho que los inversionistas pongan más presión de depreciación sobre el peso argentino. De hecho, la moneda argentina actualmente se cotiza en casi 26 pesos por dólar (desde un nivel de US$18,6 al cierre del 2017, 38% de depreciación). Así, desde fines de abril, el banco central (BCRA) subió la tasa repo desde 27,25% hasta 40%. Además, Argentina consiguió un préstamo de US$50.000 millones del FMI para reducir su riesgo de liquidez.

En México se gestó una especie de tormenta perfecta en los últimos dos meses. A las condiciones financieras internacionales más restrictivas, se sumó la mayor incertidumbre asociada a la relación comercial con EE.UU. (a falta de un acuerdo del Nafta en mayo, como se tenía previsto) y a las elecciones (con mayores probabilidades de que el candidato ‘anti-establishment’ logre mayoría en el Congreso).

En ese contexto, el peso mexicano se depreció más de 15% desde mediados de abril a la fecha. Dados los riesgos, creemos que el banco central (Banxico) subirá la tasa en 25 puntos básicos (a 7,5%) en su reunión de junio y ya no esperamos recortes sino hasta el 2019.Las aguas están más calmadas en Colombia, Chile y el Perú, donde los mayores precios de materias primas (metales y petróleo) y condiciones políticas internas más favorables han respaldado sus monedas.

En Colombia, con inflación moderada y crecimiento frágil, vemos espacio para un recorte de tasa adicional (a 4%). En contraste, en Chile y en el Perú pensamos que los ciclos de flexibilización ya culminaron, y sus bancos centrales empezarían a subir las tasas en el 2019 a medida que la robusta recuperación de sus economías se consolide.

Alexander Müller

Fuente: EL COMERCIO

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