Kevin Rheese (Flickr)
Kevin Rheese (Flickr)

El viernes 27 de julio tendrá lugar un eclipse total de Luna, el más largo de todo el siglo XXI. Con una duración de 1 hora y 43 minutos durante la fase total, se trata de uno de los eventos más esperados del año en el mundo de la astronomía. El fenómeno será visible desde España y el mejor lugar para contemplar el eclipse de Luna serán las Islas Baleares.

El evento empezará a las 20:25 h (hora peninsular) y finalizará a las 00:19 h, casi cuatro horas después. La fase total del eclipse, a las 21:30 h, coincidirá con la hora de salida de la Luna en Madrid. El satélite permanecerá en una elevación bastante baja, lo que dificultará su observación. De hecho, cuando salga por el este, ya estará parcial o totalmente eclipsada en la península, según el Real Observatorio de Madrid.

El evento empezará a las 20:25 h (hora peninsular) y finalizará a las 00:19 h, casi cuatro horas después. La fase total del eclipse, a las 21:30 h, coincidirá con la hora de salida de la Luna en Madrid. El satélite permanecerá en una elevación bastante baja, lo que dificultará su observación. De hecho, cuando salga por el este, ya estará parcial o totalmente eclipsada en la península, según el Real Observatorio de Madrid.

A las 22:21 h será el máximo del eclipse, un fenómeno que ocurre cuando la Luna entra en el cono de sombra de la Tierra. Los tres cuerpos se encuentran alineados en el mismo plano, de forma que nuestro planeta se interpone entre el Sol y el satélite. Este objeto se teñirá entonces de rojo, una tonalidad que le ha valido el sobrenombre de Luna de sangre, sin que tenga ningún tipo de relación con alguna profecía. El cambio de color tiene una explicación conocida por la ciencia desde hace años.

eclipse de luna

El satélite adquiere un color rojo debido a la refracción de los rayos solares por culpa de la atmósfera terrestre. Durante un eclipse, la Luna deja de recibir de forma directa la luz del Sol ya que está ubicada en la zona de sombra que proyecta nuestro planeta. Los rayos siguen llegando a las capas atmosféricas de la Tierra, que actúan como una especie de prisma: los refractan, es decir, los desvían con ángulos diferentes para cada color. Los de tonalidad roja continúan alcanzando la superficie del satélite, motivo que explica por qué la Luna se vuelve roja durante un eclipse.

El color encarnado que teñirá al satélite, no obstante, puede variar. En función de la mayor o menor transparencia de la atmósfera terrestre, la Luna puede volverse más o menos roja durante el eclipse. Por ejemplo, la concentración de partículas de polvo en suspensión pueden modificar su tonalidad, como ya sucedió en 1991. Por aquel entonces la erupción del volcán Pinatubo de Filipinas arrojó una gran cantidad de partículas a la atmósfera, lo que hizo que el satélite presentase colores rojizos intensos. La apariencia de la Luna durante un eclipse se estudia mediante la escala de Danjon, ideada por el astrónomo francés André-Louis Danjon.

Ángela Bernardo

Fuente: HIPERTEXTUAL

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Temas: Categorías: Selección Ciencia

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