Dos de los terroristas que se hicieron famosos por decapitar a sus rehenes y tomaron los nombres del mítico grupo británico están en manos de una milicia kurda. El Reino Unido y Estados Unidos no los quieren recibir. Cuál es su destino más probable

El Shafee Elsheikh, el yihadista John y Alexanda Kotey
El Shafee Elsheikh, el yihadista John y Alexanda Kotey

De todos los crímenes atroces que cometió el ISIS en su autoproclamado califato, las decapitaciones y torturas que infligió a sus víctimas el grupo denominado “Los Beatles del Estado Islámico” fueron particularmente brutales.

Eran cuatro ciudadanos británicos, liderados por alguien que se hacía llamar “Jihadi John“, que mataron de la forma más abyecta a por lo menos 27 extranjeros después de mantenerlos secuestrados en Siria y torturarlos durante meses.

Cuando se desplomó el califato, el jefe del grupo ya había muerto y otro estaba en prisión en Turquía. Los otros dos “Beatles” que sobrevivieron fueron tomados prisioneros por un grupo insurgente kurdo que desde entonces los quiere entregar para que sean juzgados en Occidente. Pero nadie se anima a asumir la responsabilidad. Tanto a Gran Bretaña como a Estados Unidos les parece que es una papa demasiado caliente como para tenerla en sus manos. “Let it be” (Déjalo ser), dicen los diplomáticos de ambos países.

Jihadi John (AP)
Jihadi John (AP)

El Shafee Elsheikh y Alexanda Kotey están en manos de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) en una prisión en el norte de ese país. Y allí fueron entrevistados esta semana por corresponsales de las cadenas BBC y CNN. Los terroristas trataron de minimizar la importancia del grupo y defendieron a su jefe muerto.

Dijeron que no están arrepentidos de haberse enrolado en el ISIS. Aunque aseguran que si regresaran a Gran Bretaña no intentarían llevar a cabo un atentado o atacar a sus conciudadanos. Se los ve delgados pero en buena forma y sin la barba ni el atuendo negro con el que mostraban en los videos de las decapitaciones que difundían en Internet aparecen como cualquier otro muchacho del “Londonistán”, los barrios de inmigrantes musulmanes de la capital británica.

El comando antiterrorista de la Policía Metropolitana del Reino Unido investigó a estos dos hombres durante más de cuatro años, recopilado las declaraciones de 600 testigos y con la colaboración de los servicios de inteligencia de otros 14 países.

Alexanda Kotey y El Shafee Elsheikh (AP)
Alexanda Kotey y El Shafee Elsheikh (AP)

Los informes aseguran que “Los Beatles” fueron responsables de decapitar por lo menos a 27 rehenes occidentales, incluidos periodistas británicos y estadounidenses y trabajadores humanitarios, y torturaron a muchos más.

Dicen que Elsheikh “se ganó una reputación por someter a sus víctimas a la tortura del submarino, las ejecuciones simuladas y las crucifixiones mientras servía como carcelero del ISIS”.

De Kotey afirman que “participó en las ejecuciones y en métodos de tortura excepcionalmente crueles, incluidos descargas electrónicas y simulacros de ahogamiento”. También reclutó a varios chicos británicos para que se unieran al ISIS.

En una carta que el secretario del Interior, Sajid Javid, le envió al Fiscal General de Estados Unidos, Jeff Sessions, le recuerda que “estas dos personas detenidas participaron en el secuestro y asesinato de tres ciudadanos estadounidenses y dos británicos. Derramaron nuestra sangre”.

Los Beatles del ISIS cometieron decenas de crímenes (AP)
Los Beatles del ISIS cometieron decenas de crímenes (AP)

El ministro de Seguridad, Ben Wallace, dijo en la Cámara de los Comunes que “no debemos olvidar que los crímenes cometidos por estos cuatro individuos implican la decapitación y se jactaron de su maldad en los videos que grabaron. Son asesinos de la peor calaña”.

Los cuatro terroristas se radicalizaron en Gran Bretaña antes de viajar a Siria. Se cree que ya estaban organizados como grupo antes de llegar al califato. Allí se convirtieron en la “célula de ejecución” más destacada del ISIS. Y ellos mismos decían a sus rehenes que se llamaban Paul, Ringo, John y George.

“Eran apenas unos matones sin ningún conocimiento religioso. Su crueldad era infinita”, contó en una entrevista Javier Espinosa, el corresponsal del diario El Mundo de España que permaneció secuestrado por el ISIS durante seis meses.

Mohammed Emwazi, apodado “Jihadi John” por la prensa británica, era el jefe del grupo y protagonizó una serie de videos de propaganda del ISIS en los que aparece incluso exhibiendo la cabeza decapitada de rehenes occidentales ejecutados. Emwazi fue asesinado en Siria por fuerzas especiales estadounidenses luego de una intensa persecución en 2015.

Nacido en Kuwait, su familia se mudó a Londres en 1988 cuando tenía seis años. En 2009 se graduó como programador informático en la Universidad de Westminster. Ya entonces, el servicio de seguridad británico MI5 lo tenía en la mira por su relación con otros jóvenes radicalizados del Londonistán y unos viajes que realizó a Tanzania y Kuwait. Su familia lo reportó desaparecido en 2013. Al año siguiente apareció enmascarado en videos donde el periodista estadounidense James Foley y los trabajadores humanitarios británicos David Haines y Alan Henning eran decapitados.

Alexanda Kotey y El Shafee Elsheikh (AP)
Alexanda Kotey y El Shafee Elsheikh (AP)

Su último video se difundió en enero de 2015. Las fuerzas especiales lo buscaron denodadamente hasta que lo ubicaron y lo mataron en un ataque con drones el 12 de noviembre del 2016.

Aine Lesley Davis, apodado “Paul”, era el encargado de mantener a los prisioneros en buenas condiciones hasta su ejecución. Fue arrestado en Turquía en noviembre de 2015 cuando intentaba escapar del califato. En mayo del 2017 fue condenado por un tribunal turco a siete años de cárcel efectivos por actividades terroristas. Davis ya tenía antecedentes policiales por venta y consumo de drogas en su barrio londinense de Hammersmith. Estuvo encarcelado en 2006 por posesión de armas. Allí se convirtió al Islam, cambió su nombre a Hamza y conoció a Emwazi. Los dos eran parte de un grupo que radicalizó y reclutó a musulmanes que vivían en Londres.

Alexanda Kotey, “Ringo”, nació en Londres de madre ganesa y padre grecochipriota. Asistía a la mezquita de al-Manaar en el oeste de Londres donde se hizo amigo de Emwazi. Sus vecinos lo describen como un muchacho “muy callado e introvertido” que sólo se entusiasmaba cuando iba a la cancha a ver a su equipo de los Queens Park Rangers.

Hijo de refugiados sudaneses, El Shafee Elsheikh viajó a Siria en 2012 y se unió a la red terrorista Al Qaeda antes de alinearse con el ISIS bajo el seudónimo de “George”. Ya conocía a los otros británicos con los que había participado de la célula de reclutamiento de Londres. Jugaba muy bien al fútbol e iba con Kotey a la cancha.

Ahora, “George” y “Ringo”, los dos “Beatles” apresados, se enfrentan a un dilema de la justicia. ¿Quién los tiene que juzgar y sentenciar? En principio, aún permanecen en manos del SDF que si no logra extraditarlos hacia Londres o Washington podría someterlos a un tribunal kurdo. En este caso está contemplada la pena de muerte. Gran Bretaña les quitó la ciudadanía, por lo tanto no tiene la obligación de juzgarlos. Y ya anunció que preferiría que fueran trasladados a Estados Unidos.

Pero varios miembros del Parlamento británico se oponen porque allí también les podrían dar la pena de muerte que no se puede aplicar en el Reino Unido. El gobierno de la primer ministro Theresa May estaría dispuesto a aplicar el convenio que se conoce como Asistencia Legal Mutua (MLA) para entregarlos a Washington. El principal argumento para que se los someta a juicio en territorio estadounidense es que se trata de crímenes contra personas de diferentes nacionalidades. Y allí podrían ser considerados como “combatientes enemigos”. Pero en ese caso, no serían juzgados y terminarían en el campo de prisioneros de la guerra antiterrorista de Guantánamo. Quedarían en un limbo legal como los otros 800 jihadistas que pasaron o aún permanecen en ese enclave de la isla de Cuba.

En tanto, la madre de Elsheikh contrató a un estudio de abogados que ya interpusieron un pedido de extradición por el terrorista y la nulidad de la deportación a Estados Unidos. Hasta que esto no se resuelva en los tribunales londinenses no habrá ningún otro movimiento y “George” y “Ringo” seguirán en manos de las fuerzas kurdas. Lo cierto, es que nadie se quiere hacer cargo de los terroristas del ISIS más célebres de Occidente. Paul McCartney lo dijo así en su Let it be de hace 50 años: “Todavía hay una posibilidad de que puedan ver. Habrá una respuesta. Déjalo ser”.

Fuente: INFOBAE

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