Tim Don: de un atropello a correr la maratón de Boston

Imaginen que les encanta el deporte. Imaginen que su pasión es el triatlón. Y ahora imaginen que se les da muy bien, lo suficiente como para conseguir el récord del mundo de Ironman (7:40:23). Por último, imaginen que están preparando el Mundial de la larga distancia, en el mejor momento de sus carreras deportivas, y un coche se les lleva por delante. A ustedes y a su vertebra C2, la que permite a su cuello rotar. Si consiguen imaginar todo eso tienen la historia de Tim Don.

Una historia de superación de las muchas que deja este deporte. Seis meses después de su terrible accidente, el triatleta británico volverá a competir. Pero no lo hará en su especialidad, una de las más duras del ámbito deportivo. Poco a poco. Correrá la maratón de Boston. Su objetivo es hacerla en 2 horas 50 minutos, más o menos el mismo tiempo en el que tuvo que correr para conseguir su récord mundial.

Don nunca se planteó abandonar la práctica deportiva. Una vez en el hospital, tenía dos opciones: Cirujía para soldar la vértebra y tener una recuperación rápida y cómoda o un halo. ¿Qué es el halo? Básicamente un dispositivo que el doctor que le trató definió en el New York Times como “un aparato medieval de tortura”. Consiste en un círculo de metal conectado a unas patas que se apoyan sobre tus hombros y que, literalmente, se atornilla a tu cabeza para sujetar el cuello. También es la mejor opción en este tipo de lesiones si lo que se busca es el menor impacto posible a largo plazo.

Don lo aceptó. “Si voy a recuperarme, voy a empujar mis límites para hacerlo lo antes posible y lo mejor que pueda. Si soy capaz seré incluso mejor que antes“. Una frase que suena menos heroica si la pronuncia alguien capaz de nadar casi 4 kilómetros, pedalear durante 180 y de postre correr una maratón. Pero no por ello deja de serlo.

Efectivamente, Tim se ha recuperado. Han sido seis meses de vómitos, movilidad limitada y trabajo duro de rehabilitación para un hombre acostumbrado a la excelencia física que ha entrenado con Mo Farah, que estuvo en los Juegos de Sidney 2000, Atenas 2004 y Pekín 2008 y que además de ser el más rápido de la historia en el triatlón de larga distancia ha sido campeón del mundo de la Olímpica (menos de la mitad que un Ironman) en 2006. Ahora vuelve a un deporte que es su forma de vida. “Mientras me recupero otros están intentando quitarme mi récord. Y no quiero ser segundo. Quiero ser el mejor, cueste lo que cueste“.

El estadounidense fue arrollado por un coche en octubre cuando se preparaba para el Mundial Ironman en Hawai. Seis meses y una vertebra rota después vuelve al deporte.

Jorge Noguera

Fuente: AS

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